10/02/2018 - El Rulo rodante: Unirá Castelar con México en bicicleta

Solo y sobre dos ruedas recorrerá Latinoamérica de punta a punta. Una aventura sin igual contada minutos antes de ser emprendida. Este domingo comienza el viaje de su vida. “Quiero conocer el mundo y su gente. El mundo no es tan cruel como lo pintan”, contó a Castelar Digital.

Aventura sobre ruedas: “siempre soñé con conocer otros lugares, otras personas, otras culturas. Cuando competía conocí otros países, otra gente. Ahora quiero conocer el mundo entero pero empiezo por América”, explicó a Castelar Digital Andrés Romero. Ya tiene todo listo: La bicicleta en condiciones, su cuerpo preparado y el equipo a llevar con lo necesario para subsistir, hospedarse y contar todo lo que viva.

El próximo domingo el vecino emprenderá la que será la mayor aventura de su vida. Despedido por su familia y algunos amigos, empujará el pedal por primera vez, dará la primera vuelta de su cadena, la primera de miles y millones para unir Castelar con su sueño. “Todo anhelo de pibe que hace atletismo es ir a un mundial, a los juegos olímpicos, yo también pero mi sueño era conocer gente, conocer lugares a través de la competencia y conocer gente de otros lugares. Cada vez que viajaba, había gente de Brasil, de Chile, estaba buenísimo. Me fui a España en el 2004, competí hasta que por la falta de papeles no pude hacerlo más, pero conocí mucha gente, hablábamos de política, de música, de otras culturas”.

Andrés es Profesor de Educación Física, es acompañante terapéutico, pizzero y atleta. Hoy vive en Isidro Casanova pero transitó su juventud en Castelar, donde aun vive su madre, por lo que eligió esta ciudad como punto de partida. Tiene como destino final México para conocer el mundo de los Mayas, pero no existe un itinerario o ruta pre establecida, apenas algunas postas y paradas coordinadas con amigos u otros viajeros dentro de Argentina. La primera escala será Mercedes, en la Provincia de Buenos Aires: “Son 83 kilómetros. Tengo amigos ahí. En 2015 hice un viaje en Moto a Jujuy, un compañero de ese viaje me espera en Mercedes. De ahí voy Chivilcoy, de ahí a Junín y de ahí por la ruta 188 y voy viendo dónde… preguntar, ver… El primer punto importante es Mendoza”. En las tierras del sol y del buen vino Andrés será recibido por amigos y por otro viajero que en bicicleta llegó hasta Chiapas.



Las experiencias de otros ciclistas son imprescindibles y elementales. Desde el día en que definió cuál sería su aventura buscó y encontró a otros como él que -montado sobre dos ruedas e impulsados por sus piernas- han recorrido las rutas de América y el mundo. Notable es el caso de Pablo García que recorrió el mundo en 16 años. 
 
Por consejo de estos viajeros, el vecino estableció una fecha límite de partida. La preparación y el aprendizaje pre viaje puede ser interminables y amenazar con dar por tierra toda la aventura. La fecha del 11 de febrero fue casi azarosa pero es impostergable. “Hace un montón que quiero viajar pero lo tenía supeditado a recibirme, era algo que quería por eso lo frené. Tengo 38 años pero quería ser profesor. Era lo que me quedaba pendiente. Ahora no tengo pendientes, no tengo nada que me ate. Tengo todo listo pero siempre tenés la sensación de que te falta algo, tuve que equiparme, comprarme cosas, dejar todo preparado. Me puse la fecha porque si no siempre sentís que te falta algo y no salís. Pero me vengo preparando hace mucho, dejo mis afectos, mi familia, pero es un deseo muy grande: Rato libre que tenía era para ver cosas de viaje, videos, gente que viaja por Latinoamérica”.

El motor físico de su aventura son sus piernas, su cuerpo, él mismo. Pero el vecino está acostumbrado a exigirle a sus músculos. Es atleta, fue velocista y llegó a ser Campeón Argentino de  Carrera de Postas (4x 400) y Campeón Universitario Sudamericano. Reconoce que parte de su estado físico se lo debe a Castelar: “En el Gorki dejé sudor y lagrimas. Influyó Castelar con el polideportivo, influyó en forjarme como deportista. El deporte te forma muchas cuestiones: te enseña el esfuerzo, saber que estas cansado, cuando corrés y no tenés piernas pero corrés con el corazón soportando los dolores, te fortalece mentalmente. Me pasó con cosas de la vida, en el profesorado, es el no tirar la toalla. Cuando retomé la bicicleta me costó, me dolió. Pero en el oeste el tema del ciclismo influye, muchos amigos entrenan en la autopista. Sobre todo me influyó mucho estar en la pista de atletismo, te va forjando en ese sentido, en el esfuerzo. ‘El que abandona no tiene premio’ “, completó parafraseando al Indio Solari.

El calor no aplaca la pasión en el relato de Andrés. Sus ojos miran su bicicleta a medida que señala el equipamiento a llevar pero ven más allá de un cuadro de cromo-molibdeno, ven una compañera de ruta, de historias, de anécdotas y de vida. Sus ansias se sienten y se comparten, su familia lo apoya y ha recibido mensajes de aliento de todas partes, compañía de conocidos y no tanto. Viajar será la excusa para conocer gente y mundo. Las ruedas, un tanto extrañas para quién no conoce de ciclismo, son especiales para ruta, para largos recorridos y para responder con seguridad ante asfalto, ripio, lluvia o lo que sorprenda. Una carpa que será hogar, una cantimplora especial que filtra cualquier componente nocivo en el agua y una garrafa que transforma cualquier combustible en calor, en cocina. Y apoyado sobre la mochila, la misma que se ubicará sobre las alforjas traseras, hay un pequeño celular plateado: “compré uno nuevo que va a ser mi computadora. Me compré teclado externo para poder escribir, pero acá edito, filmo, saco fotos. Es la única tecnología, si tenés muchas cosas estas muy pendiente de tus pertenencias. Yo con un teléfono que lo llevo conmigo estoy bien, así evito peso también”. El objetivo del teléfono no es solo la comunicación personal, el viaje será seguido a través de la web. En www.elrulorodante.com.ar Andrés irá publicando sus vivencias. Ya compartió cómo armó su equipo, quiénes son sus influencias e información importante para todo aquel que quiera hacer un viaje similar. La intención de conocer el mundo no es solo personal, también quiere que ese mundo sea conocido.

Viajar pero no con el objetivo único de llegar a destino, el viaje en si será la aventura. Parte de la travesía será vivir en otros países, conocer otros sabores, trabajar para conseguir el sustento de más kilómetros de ruta. Las conexiones son esenciales, existen aplicaciones que señalan en el mapa a ciclistas que reciben en su casa a viajeros, señalan duchas públicas, y trabajos voluntarios donde poder alojarse, comer y prepararse para seguir viajando. De Mendoza al norte argentino, de allí a Bolivia, luego Perú, Ecuador, Colombia, Centroamérica hasta México: “Quiero pasar por Machu Picchu. Quiero quedarme también un tiempo en Colombia. Quiero conocer en Guatemala las nuevas ciudades Mayas que se encontraron. Todo depende del camino, de con qué me vaya encontrando, dónde vaya parando, trabajando. No tengo un tiempo estimado, todo depende del camino”.

La aliada de dos ruedas es la principal certeza. Otros viajeros han optado por autos, motos, pequeños aviones o incluso sólo con la mochila, pero la bicicleta es parte de la aventura: “La bicicleta te da mucha independencia, primero económica, no estás atado al gasto de combustible, el combustible sos vos. Pero en la bici tenés la sensación de libertad. La moto también, pero en bici es el silencio, la naturaleza y vos. Sólo escuchas el pedaleo y tu respiración. Y la gente también es receptiva, la gente porque también hay un esfuerzo en esta locura, que para mí no es una locura, pero el otro lo ve como una locura; ese esfuerzo de que llega un loco en bicicleta desde Buenos Aires genera empatía. Hay cierta vulnerabilidad al ir en bici, no es lo mismo de ir adentro de un auto, pero en bici se perciben más cosas, tenés más posibilidades de viajar, la bicicleta depende de vos pero te da más libertad de acción”.

El domingo con las primeras horas de sol, Andrés Romero iniciará un viaje épico. Dejará su Castelar para recorrer su América: “Quiero conocer el mundo y su gente. El mundo no es tan cruel como lo pintan. Quiero ver eso, quiero comentar eso y la hermandad que es en lo que creo y llevo como bandera”, finalizó el vecino.

Su viaje podrá ser seguido a través de sus publicaciones, fotos y videos en la web www.elrulorodante.com.ar o a través de su canal de Youtube (https://www.youtube.com/channel/UCNBXfoFIep-slxqlpZWh_kA