15/06/2017 - El Rey León: ascendió Ituzaingó

En un final que quedará en la historia, no apto para cardíacos, Ituzaingó le ganó de visitante a Liniers por 2 a 1 con un penal a los 50 minutos del segundo tiempo, se proclamó campeón y ascendió a la Primera C.

La épica es un género poético que narra con tono grandilocuente y laudatorio acciones extraordinarias y heroicas de personajes históricos o míticos. La “Illiada” y la “Odisea” de Homero, o el “Poema de Mio Cid” son algunas de las historias épicas mas conocidas en el mundo literario. Cada club, institución, agrupación, se nutre, enriquece, engrandece su historia a partir de sucesos que acarician esta  épica y que  rompen con el status qúo de la cotidianeidad. Esto fue lo que sucedió el pasado lunes 12 de junio con el Club Atlético Ituzaingó, el león del oeste, que escribió una página en sus 105 años de historia que será recordada para siempre.

Fue una tarde vibrante, intensa, como el tramo final de este torneo que tuvo como protagonistas principales  a Ituzaingó y Leandro N.  Alem. Las noticias no paraban de correr entre las dos canchas; Ituzaingó, líder hasta el comienzo de la jornada no dependía de resultados extraños, sólo necesitaba ganar sin importarle el resultado de Alem.  Pero desde Campana los goles del “lechero”  no cesaban, el 3-0 era inapelable y sólo quedaba lograr una victoria que esquivaba en Villegas al conjunto del oeste. Cuando el partido estaba empatado en cero  “Ituza” se salvó de un penal atajado por Blas Pisano, uno de los héroes de la jornada. A los 30 minutos  del segundo tiempo pasó a ganarlo con un tanto de Maximiliano Lara, pero enseguida se lo empataron, y cuando el titulo de campeón parecía que  era para Alem, porque el gol victorioso no llegaba, primero lo salvó un tiro en el palo de una derrota, y en la siguiente  jugada, en la última pelota del partido llegó lo soñado: el penal, ese penal que Damián Anríquez  cambió por gol, campeonato y ascenso.

Dignas de algún relato futbolero del negro Fontanarrosa o de Osvaldo Soriano fueron  las imágenes que rodearon los instantes previos y el desenlace  a la ejecución del tiro penal; el  DT, Diego Ayoroa, en cuclillas y dado vuelta evitando ver el “tiro de gracia”,  el silencio previo, el pitido, la carrera, remate y posterior corrida interminable del los jugadores en pleno frenesí, el festejo contra el alambrado camiseta en mano con el puñado  de hinchas allí  presentes, la vuelta olímpica casi en soledad y el regreso al oeste en el micro escoltado por una caravana de autos y motos que terminó llegando a paso de hombre a la sede del club, donde se congregaron alrededor de unas 2500 personas que festejaron con pirotecnia, bombos, redoblantes y mucho color v hasta entrada la madrugada. Poco importaba el día lunes.

“Esto es una alegría inmensa después de un año de mucho trabajo. Muchos nervios hasta el último minuto, pero pudimos ganar el partido. Ahora a festejar y a seguir trabajando seriamente en inferiores e infantiles para seguir creciendo porque nos merecemos estar en otro lugar”, sintetizó el presidente del CAI, José Luis ‘Cacho’ García. 

Hace apenas un año, Diego Ayoroa, de 33 años, era un desconocido, tan solo un miembro más de las inferiores de Ituzaingó, quien subió a la primera como ayudante de campo del ex DT, Walter Fiori y tras su renuncia quedó como técnico principal. Hoy es el DT campeón, pero eso es tan  solo la punta de un iceberg de que se hizo en base al esfuerzo, sacrificio y decisiones fuertes que tienen un claro objetivo. ” Soy profesor de Educación Física, y cuando se me presentó la oportunidad de asumir el rol de entrenador de la Primera de Ituzaingó renuncié a las horas que tenía como docente en diferentes colegios porque en el fútbol argentino tenemos que acomodar días y horarios, jugar entre semana y es complicado.  Siendo DT invertí en una actividad nueva para mi, que es conducir un taxi donde vivo, en Hurlingham, y con eso voy estructurando lo laboral para ir en busca de mi gran sueño: poder vivir como entrenador de fútbol.”

Como quien dice, una vez consumada la vuelta olímpica, es tiempo de cumplir promesas y el DT no se quedó atrás a la hora de hacerlas: “Trabajé seis años como profesor de educación física en el Cottolengo Don Orione y me comprometí a pasar el mayor tiempo posible con los chicos hasta que volvamos a los entrenamientos.” 

El club, cuya categoría más alta en la que jugó fue en la Primera B Nacional durante las temporadas 1992/93 y 1993/94, había descendido a la última categoría del fútbol argentino en 2014. Para el actual campeonato mantuvo el proyecto con el que viene trabajando las últimas temporadas de armar un equipo con jugadores que en su mayoría provienen de las inferiores del club y sumar algunos refuerzos de experiencias. Fue un justo campeón, que demostró a lo largo de todo el torneo que nunca está muerto quien pelea, ya que a partir de un arranque un tanto  irregular sacó las garras y digna de una carrera inolvidable metió un sprint final en el que  ahogó al  conjunto “lechero” de Gral Rodríguez y logró un ascenso histórico: de sus últimos 20 partidos perdió solamente dos, con 16 victorias, finalizando en la cima con  66 puntos en 30 encuentros (21 victorias, tres empates y seis derrotas),  sólo un punto por encima de  Alem, que ahora tendrá que jugar el reducido para ver quien es el segundo equipo en ascender a la “C”.

La consagración de Ituzaingó se suma  a la obtenida hace tan solo una semana por el Club Deportivo Morón, (Ver nota: "Desde el oeste salió el nuevo campeón"), generando una semana histórica para ambos clubes del oeste del conurbano bonaerense. Eso sí, la forma con la que el león del oeste se adjudicó el campeonato es la que a cualquier hincha de cualquier club del mundo le gustaría experimentar alguna vez en la vida: salir campeón en el último minuto.

Sufrir, sufrir, sufrir...y gozar. Salud campeón!!

Entrevista y redacción: Ignacio Bruno Spinetta