24/02/2017 - La Mentira: “Llevamos la música folklórica en nuestras raíces”

El grupo de Folklore que busca reivindicar a los viejos autores y revivir las canciones olvidadas. “lo más importante que tiene esta música es ir a cada lugar donde uno va a tocar y lograr nuevos amigos”, explicó Ángel Sarmiento, cantante de La Mentira, a Castelar Digital.

La música es un elemento representativo de cada pueblo. Aglomera en una danza de ritmos, sonidos y silencios las características de una región. El folklore argentino y la música popular, en todas sus aristas, muestra el espíritu y la forma de los habitantes de cada lugar. Desde la chacarera al tango, pasando por el chamamé y hasta los tinkus y vidalas, la música representa a los argentinos. Sucede lo mismo con los ritmos y disciplinas adoptados que se integran dentro de la música popular donde podemos encontrar el rock, el reggae, la cumbia y otros estilos.

Castelar tiene sus representantes también en este mundo de sonidos y voces: desde Ella es Tan Cargosa a Walter Soria o Jorge Salinas, pasando por Antonella Fernández y Caro Tapia, recordando también a bandas de la zona como fueron Los Caballeros de la Quema, Skabarú o Shambala, muchos vecinos se han volcado por profesión, vocación y pasión, a la música. Tal el caso de Ángel Sarmiento. Tiempo atrás, Castelar Digital tuvo la suerte de entrevistar a su padre, Ramón Sarmiento, uno de los carteros más conocidos de la ciudad. Su hijo eligió el camino del folklore, de las cuerdas y del canto.

“El primer encuentro con la música fue gracias a mi viejo, él tocaba la guitarra en casa, desde que yo era muy chico, me enseñó los primeros acordes y me largó en el mundo de la música”, destacó Ángel Sarmiento ante las consultas de Castelar Digital. “Ingresé en el conservatorio Alberto Ginastera de Morón a los 18 años, después de la secundaria,  y me recibí a los 24, en 7 años. Cuando terminé junto con algunos compañeros formamos La Mentira Folklore”.

La agrupación folklórica tiene ya más de seis años de existencia y llegó a tocar en escenarios del peso del Festival de Cosquín o de Tafí del Valle. A pesar del circuito recorrido hay preguntas que siempre se repiten: “La pregunta que más veces nos han hecho es ¿Por qué se llaman así? Siempre suena muy gracioso al decirlo en vivo, este nombre es parte de la historia de cómo nos formamos. Nosotros hicimos nuestra formación musical en un conservatorio de música académica. Mientras se escuchaban de fondo obras de Chopin, Mozart, toda música académica, nosotros en medio del patio largábamos una chacarera. Pasaban los profes y nos decían en chiste que éramos la mentira del conservatorio. Así en forma de chiste armamos este grupo, nunca nos propusimos que fuese algo a lo que nos íbamos a dedicar, era para tocar entre nosotros, ir a cumpleaños, etc. Cada vez que nos presentamos nos preguntaban el nombre y en chiste decíamos La Mentira. Y fue quedando”.



La Mentira la integran Nelson Astorga en el piano y en segunda voz, aunque también sobre el escenario se lo ha visto en guitarra. Pablo Sarmiento en la percusión y Ángel Sarmiento como primera voz, guitarrista, violinista y compositor. “Un día quisimos cambiar el nombre, quisimos cambiar La Mentira, hicimos una encuesta en Facebook y nos decían que no cambiemos que ya se sentían identificados. Escuchar folklore y hacer folklore tradicional, pero no tener un nombre tradicional es raro. Hay muchos grupos que el nombre tienen algo que ver con lo tradicional, con la tierra, la raíz, un nombre en quechua o guaraní. Nosotros decidimos una palabra que según como la ubiques tiene que ver con el folklore o no. Un presentador en la Feria de Mataderos tenía que decir por qué nos llamábamos así y no había tenido tiempo de preguntarnos. Y se le ocurrió inventar que fue por la mentira que se dice en el truco, que es un juego tradicional. Dijo ‘La Mentira porque juegan mucho al truco. El tipo lo relacionó a lo tradicional, pero estuvo bueno como la gente va tomando el nombre y le va dando la caracterización que ellos quieren”.

Con una base académica surgida desde lo clásico y el conservatorio, los músicos primero atravesaron otras etapas hasta llegar a La Mentira. Como sesionistas o “acompañantes” según las palabras de Ángel. Es decir, aquel músico que acompaña a un artista ya consagrado, o bien trabaja tocando contratado o integra la banda de alguien reconocido. Así, por ejemplo, Angel integró la banda de Antonella Fernández para las presentaciones del Festival de Ayacucho, hace unos años, y Nelson Astorga fue durante cinco años tecladista del reconocido Carlos Torres Vila: “Cuando conocí a Nelson ya no tocaba con él, yo también estaba sin banda, estaba cansado de ser músico acompañante. Queríamos formar algo propio donde tuviéramos libertad de decidir lo que nosotros quisiéramos en cuanto al estilo, repertorio, ejecución, etc. Que muchas veces siendo músico acompañante, tenés que desligar de ese tema y seguir lo que el líder o grupo elija. Esto nació como un juego, por el placer que nos da tocar folklore, y después vimos que gustaba y lo tomamos más profesionalmente”, destacó el cantante.

Escenarios y peñas

La Mentira ha transitado por distintos shows, festivales y escenarios. Desde peñas barriales organizadas en sociedades de fomento de Ituzaingó y Castelar al escenario Atahualpa Yupanqui de Cosquín. Siempre con canciones y alegría: “Hemos tocado en la Feria de Mataderos, en la peña Los Cardones, que es una peña reconocida de Capital. Estuvimos en el escenario mayor de Cosquín. En 2014 ganamos el Pre Cosquín como Duo Vocal en Ituzaingó, lo que nos permitió viajar a Cosquín y participar del Festival del Pre Cosquín en el escenario mayor, donde se realiza el festival. Luego nos invitaron para tocar en la Fiesta Provincial de la Chuscha, en Tafí del Valle, es uno de los más importantes de Tucumán. Es muy similar al festival de Jesús María, pero a 2.000 metros de altura en Tafí del Valle: Hay jineteada, doma, un escenario enorme. Tocamos un ratito antes que Garnica, el violinista de folklore. Había más de 5.000 personas. Las dos fueron experiencias únicas, subimos al escenario donde tocó Atahualpa Yupanqui, Hernán Figueroa Reyes, los Chalchaleros, los Tucu Tucu. Fue una experiencia impresionante, cuando empieza a girar el plato que te pone frente al público de Cosquín es una adrenalina impresionante. Si bien era un concurso, lo vivimos como una experiencia única. No descartamos que se vuelva a repetir, queremos volver a presentarnos en el concurso. Pero sabíamos que ese momento no podíamos ponernos nerviosos, era para disfrutar y lo tomamos así. Nos olvidamos del concurso, salimos a reírnos y eso mucho se refleja en los videos, la mayoría estaba serio y nosotros riendo porque era como tocar en el patio de nuestra casa. Que es como tratamos siempre de presentarnos, la idea nuestra es demostrar la mayor alegría posible sobre el escenario, que es la alegría de tocar. Es lo que nos causa tocar, más allá de que sean 10.000 personas o nuestras familias, nos causa el mismo placer, tocar las canciones que nos gustan, el repertorio tradicional con letras impresionantes”.

Cada público es distinto, o no tanto, pero tiene sus particularidades. Así como la multitud de la Plaza Próspero Molina genera nervios y experiencias únicas, las peñas locales, en el barrio y colmadas de vecinos tienen sus enseñanzas particulares: “nos gusta mucho la peña barrial porque es donde nació todo. Hemos ido a peñas en Castelar e Ituzaingó, peñitas que no salen en la radio ni en la televisión, es el boca en boca, o con un papelito en un kiosco. Siempre tratamos de estar porque es la forma más copada de acercar la música tradicional, la música nuestra, es lo que nos representa. Las primeras peñas fueron por el barrio, sabían que andaba con la guitarra. Me invitaban a alguna sociedad de fomento a tocar en las peñas que se armaban. Ya con el grupo las peñas del barrio nos han influido mucho porque de esa forma encontramos nuestro rumbo musical. Cada presentación te enseña algo, aunque más chiquita sea, siempre aprendés, en lo profesional o en lo personal. Cuando empezás a pararte en los escenarios… nosotros siempre estuvimos más como músico acompañante que del músico showman, el que está al frente del público, y al principio nos costaba un montón, no rompíamos la timidez. Tocar, tocábamos fenómeno, pero comunicarnos nos costaba. No queríamos ser el muñequito que sube al escenario toca una chacarera y se baja, sino poder hablar con la gente. Siempre te preguntan de dónde salieron, por qué te llamás así. Mucha gente por suerte, las peñas del barrio nos han dado, mucha gente abierta… muchos amigos, esto de la música lo más importante que tiene es ir a cada lugar donde uno va a tocar y generarse nuevos amigos. Es lo mejor que te vas a llevar de este camino”, resumió Ángel Sarmiento.

Música y ciudad

El folklore argentino es el principal representante de la cultura del ‘interior’. Todo pueblo tiene su grupo y cada región su ritmo particular. Empero, no encuentra un sitio en las grandes urbes o en Buenos Aires. Los grandes medios de comunicación, las radios y canales de televisión más populares tienen espacios reducidos para la música popular. El folklorista, aunque viva en Castelar, a poco más de 20 kilómetros del centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la ciudad que lidera al país y aglomera todo, debe viajar hacia las provincias para encontrar los lugares y las fuentes necesarias para su arte: “La música folklórica se sabe que viene bastante vapuleada, no tiene la relevancia que se merece. O los que le dan relevancia es en chiste. La cantidad de autores que da el folklore y son olvidados o se canta una canción de un autor y no se lo nombra. Eso es en parte lo que ha hecho que el folklore haya decaído en los últimos años, desde el 80 en adelante. Nosotros llevamos a la música folklórica en nuestras raíces. De chico mi viejo era de tocar un tango o poner folklore a pleno, chacareras, escuchar los Chalchaleros, los Tucu Tucu, referentes importantes de nuestra música. A mí, el haber estudiado música académica no hizo que olvidara mis raíces musicales. Por casualidad, mi compañero, con el que formamos este grupo y el otro pilar de la banda, Nelson Astorga, es de Tucumán, de Tafí del Valle, tiene una historia similar a la mía, se crio con música folklórica en su casa y el haber estudiado en un conservatorio de música clásica no hizo que perdiera sus raíces musicales que mamó, con él pegamos una onda impresionante, tanto en cuestiones de amistad como musical. Yo le digo tal tema, se lo preguntas a 100 personas y no lo conoce nadie, y él lo conoce. El folklore tiene canciones impresionantes que cuentan cosas que nosotros -por vivir en una zona urbana- no lo vivimos, pero te vas a Córdoba, a Tucumán o Santiago del Estero pones una chacarera de los Manzanos Santiagueños y realmente te está pintando lo que estás viendo, es el cuadro musicalizado por la banda de folklore que le pongas”, explicó Sarmiento.

La búsqueda musical realizada por La Mentira los llevó a interpretar canciones de autores poco conocidos, o que por el paso de los años habían caído en el olvido. Esas canciones sorprenden en los shows del grupo y son parte del estilo propio de la agrupación: “Cuando uno hace algo buscando ser auténtico la gente lo entiende así, es primordial guiarse por lo que a uno le gusta, por lo que uno quiere. En la música muchas veces el público ejerce un papel fundamental, es el que te ejecuta o no. Nosotros si bien buscamos hacer música que le gusta al público y ya después de tantos años sabemos qué tema pega o cuál no, buscamos también ser auténticos a nosotros, respetar el gusto que tenemos. Si esto nos gusta, aunque sepamos que no es lo más comercial del mundo, es nuestra identidad, es parte de lo que queremos mostrar. Muchas veces recopilamos obras de Los Trovadores de Cuyo, que es una banda de hace 70 años, que -hoy por hoy- los conoce poca gente, pero en su tiempo fueron muy famosos. Pero me parce que, ya que nosotros estamos en esta movida del folklore, podemos hacérselo conocer al público más joven, o que no está en contacto con el folklore, y que puedan hacerse conocidos autores que hoy los nombrás y no los conoce nadie, pero nombrás una canción suya y los conoce todo el mundo. La obra trascendió al compositor. El público se adueña de la obra y deja de lado al compositor. Cuando la obra transciende así es que vale la pena. Pero igual me parece importante recordar quién es el compositor. Es algo que, con los años, se va olvidando, pero está bueno. Tomamos muchos temas de repertorio santiagueño, Horacio Banegas, Peteco Carabajal, algunos temas de Raly Barrionuevo, los tenemos muy de referentes. Otros como Hilario Cuadros, es el creador de los Trovadores de Cuyo, tiene una historia importante en la zona de Cuyo y obras que son conocidas: 60 Granaderos, por ejemplo, que eran muy tocadas. Las hemos tocado en festivales y nadie reconoce de quienes son. Está bueno para nosotros hacer un poco de escuela”, señaló Ángel.

Disco y videos

La Mentira no se detiene solamente en shows, festivales, peñas y escenarios, después de siete años de trayectoria están listos para lanzar su primer material discográfico. Adelanto de este trabajo es Enamorado de un Sueño que ya se puede ver y escuchar en Youtube y es una composición de otro vecino de zona oeste, Omar Roldan. El disco de La Mentira será también la presentación de los temas propios, compuestos en su mayoría por Ángel Sarmiento: “a mí me gusta la composición desde chico. Para mí era un juego. Desde los diez años era jugar con mi hermana a hacer canciones. Yo algo de guitarra ya había aprendido. El juego de la tarde era inventar la canción más linda y ver cómo le poníamos música, después a medida que uno va creciendo, va teniendo experiencias de la vida cotidiana que lo van enriqueciendo más a la hora de sentarse a escribir. Ahora tenemos unas cuatro composiciones mías y las vamos a ir presentando de a poco. Queremos que el disco sea un trabajo que demuestre lo que nosotros podemos dar y no un disco apresurado. Nosotros tenemos seis o siete años de vida como grupo y sin embargo no nos hemos apurado a sacar el primer disco, estamos trabajándolo. Muchos dicen que te tenés que apresurar y sacarlo, nosotros lo estamos masticando. Somos muy quisquillosos, algo que suena y lo queremos cambiar, lo buscamos cambiar. Este año que pasó, nos decidimos en darle forma al disco, este tema que grabamos es de Omar Roldan es uno de los primeros que empezamos a cantar cuando armamos el grupo. Nos pareció que estaba bien para ser el primer video oficial, tenemos otros videítos pero este es el más profesional. Tenemos otros temas también, pero este es una referencia a cuando empezamos. Estaba bueno como para abrir esta puerta. Hay otros temas ya grabados pero a medida que pasen los meses los vamos a ir sacando a la luz para no poner de una toda la carne al asador, e ir tratando de que cada video vaya teniendo su recorrido. Son un poco como hijos cada producción que uno hace”.

Otro perfil de La Mentira es su compromiso social. Es común toparse con la agrupación en encuentros solidarios, festivales en beneficio de alguna institución o en cualquier lugar donde puedan tocar con el objetivo de ayudar: “la idea del grupo siempre fue solidarizarse con las causas que lo necesiten. Hemos ido a escuelas de chicos especiales, en espectáculos para juntar fondos. Nos gusta mucho lo solidario, la música es una herramienta impresionante para ayudar a las personas. No solamente la diversión lo que genera una chacarera, sino colaborar en eventos que a veces no tienen difusión, pero nosotros en nuestra página podemos difundir que en tal lugar hay un recital a beneficio por tal causa, entonces la gente que nos sigue nos va a ver a nosotros y también colabora con la causa por la que se hace el evento.  Andamos con la música hace un montón de tiempo, es algo fundamental y nos llena de placer,  te das cuenta que la música te quita tiempo en los ensayos, en el aprendizaje, pero al final de cuentas te devuelve mucho más”, finalizó Ángel Sarmiento.

El futuro de La Mentira los encontrará en la edición y difusión de su disco, con sus videos y composiciones, y siempre poniendo su sonrisa y lo mejor de su arte sobre un escenario.

Entrevista: Gabriel E. Colonna
Redacción: Leandro F. Vivas